risa

“Una vez perdí mi risa”: Día de la lucha contra los TCA

Hace muchos años, no tendría más de once, decidí cambiar de risa. Decidí que no me gustaba, que era demasiado sonora, poco elegante, demasiado salvaje, demasiado escandalosa. Me puse manos a la obra y decidí inventar una nueva.

Intenté reír diferente. Probé muchas risas. Más dulces, más bajas, más bonitas, más comedidas, más del montón. Cada día probaba una risa distinta.

Un día, para mi horror, me di cuenta de que no recordaba mi risa. La original. La había olvidado. Intentaba reproducirla y no me salía. No era así. No la encontraba. Todas me sonaban artificiales y ajenas. Eso me agobió bastante. ¿Cómo era mi risa? ¿Y si no volvía a recuperarla nunca? Es curioso que empezara a ver el valor de lo que no quería cuando lo había perdido. Cuando, hasta el momento, lo había querido hacer desaparecer.

No recuerdo cómo ocurrió, creo que cuando dejé de darle importancia, pero finalmente la recuperé. Nunca volví a intentar cambiarla.

Supongo que, sin saberlo, aquél fue mi primer paso en el camino hacia la autoaceptación y el autoestima. Sin ser consciente, por un tiempo, había intentado dejar de ser yo. Cambiar mi risa natural, el reflejo genuino de mi emoción. Pero estos cambios, nacidos del miedo, de la necesidad de agradar, de la vergüenza o del autorechazo, no suelen ser muy duraderos. O no deberían serlo.

Hoy en día me encanta mi risa. Porque me encanta reír y tener razones para hacerlo. Sin adornos, sin barreras, sin necesidad de ser de una u otra manera, sin expectativas. Simplemente tal y como es. Probablemente mi risa sea bastante normal y probablemente también lo fuera en aquél entonces en que pensé que no era suficientemente buena. Porque, la mayoría de las veces, no es realmente tan necesario cambiar muchas de las cosas que rechazamos en nosotros mismos.

Sobre la autora

Elena Marín

Psicóloga especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Obesidad y Coaching Nutricional e interesada en autoeficacia, empoderamiento y desarrollo personal.

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1 Comentario

  • Rechazar algo tan personal como la risa? Miedo da pensar a cuanto renunciamos de nosotr@s mism@s, de nuestro “ser persona” en esa búsqueda abismal de un modelo que guste a l@s demás.
    Te echábamos de menos Elena, en este foro; tus comentarios nos dan pie a tertulias de amig@s siempre interesantes y, en alguna ocasión, con alumnado y madres del mismo.
    Gracias y no tardes por favor en publicar de nuevo.

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