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Relaciones de pareja: Algunas claves importantes

Se escucha mucho lo difícil que es mantener relaciones de pareja duraderas y felices. Que cada vez hay más separaciones y divorcios, que dejamos de entendernos y respetarnos, que hay falta de comunicación y confianza, infidelidad, que nos mantenemos en pareja por inercia, etc.

Por ello hablaremos de algunas claves importantes en la búsqueda del entendimiento mutuo y la armonía en pareja, que pueden ayudarnos a manejar emociones, pensamientos y comportamientos para sentirnos más felices y satisfechos con nosotros mismos y con los demás.

1. SOMOS UN EQUIPO.

En las relaciones interpersonales, sean del tipo que sean, sentirse un equipo es importante.

Una relación  es cosa de dos, no de uno y otro independientes. En el momento que se crea una relación, se hace un equipo.

Por eso, cuando existen conflictos o malentendidos, es responsabilidad de los dos miembros del equipo buscar una solución. No importa quién de los dos lo sienta, quién esté descontento, quién sienta que algo no es como le gustaría. La solución está en el equipo.

Es fundamental respetar lo que el otro siente, darle el valor que tiene, la importancia y el lugar y no dejarlo pasar porque “para mí no tiene importancia” o “es una tontería”.

¿Qué pasa cuando no nos sentimos un equipo?

Ante el menor conflicto nos enfrentamos en dos bandos, nos convertimos en contrincantes, desahogándonos y quejándonos con otras personas, buscando aliados. Uno siempre tratará de quedar por encima del otro, tratando de hacerlo culpable o convirtiendo la situación en una venganza, utilizando todas las “armas” que sean necesarias para llegar a su objetivo.

Al no aceptar nuestra responsabilidad, esperamos que sea el otro quien lo solucione, ya que “no es mi problema”. Y si éste no lo hace, sufrimos. Pero, ¿y si el otro también piensa lo mismo y espera que demos el primer paso?

Como equipo debemos entender que si dejamos pasar los problemas, esperando que el otro sea quien abra la comunicación, ambos estamos perdiendo. Da igual si es el otro quien se siente mal y no sabemos por qué, da igual que haya habido una discusión previa o no, da igual si no sentimos haber hecho algo mal para que se disguste o si consideramos que quien no ha hecho algo bien es el otro y él no lo ve. Responsabilizarnos supone intentar comprender al otro, no evitar o quitarle importancia ni quitarse de en medio.

A ambos nos debería interesar solucionar el conflicto lo antes posible y de la manera más efectiva, rápida y menos dolorosa. Es necesario que seamos responsables del papel que tenemos en cada una de nuestras relaciones.

Por último, si damos por hecho que tarde o temprano el problema va a pasar, el enfado a disminuir y los ánimos a calmarse, sin haber tenido que enfrentarlo, es posible que llegue un momento en que sea tarde. Ya no habrá opción de hablarlo, de intentar entendernos, de volver a ser equipo. Si acumulamos granito tras granito de arena sin barrer, aunque cada uno en sí mismo parezca insignificante, un día la montaña de granitos de arena tocará techo.

2. SOMOS DIFERENTES.

Como personas somos únicas. Con nuestra historia pasada, con nuestras vivencias y nuestra forma de comportarnos y nuestras habilidades para enfrentarnos a las situaciones. No todos vivimos los acontecimientos de la misma manera y tampoco decimos las cosas igual. Y no podemos pretender que así sea.

No todos pedimos perdón de la misma manera. Algunos directamente dirán las palabras, “lo siento”, otros, sin embargo, intentarán demostrarlo a través de sus actos. Lo mismo pasa con los “te quiero”, con los “me he equivocado” o con los “te echo de menos”.

Cada uno de nosotros actuará usando sus recursos y estos no tienen por qué ser los mismos que los míos, ni los tuyos, ni siquiera tienen que ser los mismos que usó en el pasado.

Por eso, antes que nada, deberíamos dar al otro la oportunidad de expresarse como sabe. Y no molestarnos si no hace las cosas igual que nosotros o como nos gustaría que las hiciera. Darle la oportunidad de expresarse y de decir, a su manera, lo que siente, nos dará también a nosotros tranquilidad y nos evitará sufrimientos innecesarios.

(Por supuesto estamos hablando de que “su manera” suponga una expresión natural y pacífica, no el silencio y mucho menos una forma violenta o insultante. No todo es tolerable).

Las maneras de expresar algo pueden ser infinitas y serán válidas siempre que el mensaje deseado llegue al receptor.

3. PODEMOS SEGUIR ELIGIENDO.

Se escucha mucho “quiero un amor como el de las películas”, cuando todos sabemos que las películas románticas en general enseñan el principio, que es el punto de la relación más fácil y al que toda pareja sí o sí llega.

Pero, a diferencia de lo que parece en las películas, la decisión de formar una relación no se toma un día y sirve para siempre, sino que se debería seguir valorando día a día esa decisión.

Parece que cuando se lleva un tiempo compartiendo la vida con una persona ya es tarde para “volver atrás” y por esa razón muchas parejas siguen juntas por costumbre o por miedo de cambiar de pronto la configuración de sus vidas y no saber qué hacer después.

Por eso es importante conocernos bien. Saber qué queremos, qué sentimos, a qué aspiramos, qué nos parece importante en la vida y en una relación.

¿Por qué? Muchas veces pensamos que al tomar una decisión debemos seguirla manteniendo a lo largo del tiempo, porque lo sentimos un compromiso o porque ni siquiera nos planteamos si seguimos estando conformes.

A lo largo del tiempo una relación tiene que volver a ser evaluada porque el tiempo no pasa en vano. Las circunstancias alrededor de la pareja cambian, ambos miembros de la pareja cambian. Es inevitable.

Revaluar la relación puede sonar a disolverla. Pero no tiene por qué ser así. Al contrario. Valorar día a día la relación y tener la seguridad de que seguimos eligiendo a esa persona es mucho más saludable para ambos que esconderse ante la adversidad, olvidando u obviando lo que sentimos o queremos.

Es importante conocer las propias emociones, saber de dónde vienen, qué significan, si tiene que ver con uno mismo en el presente, con la relación, con la otra persona o con momentos o acontecimientos pasados que han dejado huella. Conocerse bien y evaluar la relación ayuda a estar en paz con las decisiones y a decidir si estás conforme o hay algo que te gustaría modificar.

En resumen: Formar un equipo que se respeta y apoya, aceptar que somos y nos comportamos de maneras diferentes ante la vida y entender que revaluar nuestras emociones y relaciones está en nuestras manos, son cuestiones que podrían ayudarnos a mejorar en nuestras relaciones, sean del tipo que sean, buscando una mayor satisfacción mutua, tanto en el presente como en el futuro.


¿Qué piensas sobre este tema? Comparte si conoces a alguien a quien pueda interesarle y comenta si quieres dejar tu opinión.

Sobre la autora

Elena Marín

Psicóloga especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Obesidad y Coaching Nutricional e interesada en autoeficacia, empoderamiento y desarrollo personal.

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