Propósitos

Propósitos de año nuevo: Tomando conciencia

Con el final del año y el inicio de uno nuevo, muchas personas se plantean y deciden escribir sus “Propósitos de año nuevo”.

Para estas, la lista de propósitos es una tradición más a principio del año, junto con el balance del anterior.

Dentro de los más conocidos, un propósito muy repetido es “Cuidarme”.

“Cuidarse”, en este sentido, suele significar comer mejor, adelgazar o hacer dieta, apuntarse al gimnasio, hacer ejercicio o ponerse en forma, dejar de fumar o beber menos, en definitiva adquirir nuevos hábitos saludables para sentirnos mejor físicamente.

Si buscamos en internet “quiero cuidarme”, “cómo cuidarme” los resultados obtenidos irán, en su mayoría, dirigidos a la pérdida de peso, cuidado de la piel y el cabello, recetas, rutinas y tratamientos y algo de prevención del envejecimiento y enfermedades.

El físico sigue siendo lo más importante. O eso nos quieren hacen creer. Al fin y al cabo, como hemos hablado en alguna ocasión, es del interés de muchos mantener nuestra preocupación constante acerca del aspecto físico, asegurándose de que invirtamos en alcanzar ese aspecto “de anuncio”.

A pesar de esto, ese “cuidarme”, es uno de los propósitos menos logrados y más postergados.

Definitivamente, cuidar nuestra salud física es indispensable. Cuidarnos por salud. Porque nuestro cuerpo estará siempre, no tenemos ni tendremos otro y siempre lo vamos a necesitar bien. Cuando nuestra salud y nuestra energía fallan, esto condiciona cualquier actividad, proyecto, plan. Alimentarnos de manera saludable, dormir bien, hacer deporte, preocuparnos por estar satisfechos con nuestro cuerpo… Es cuidarnos.

Pero cuidarnos significa otras muchas cosas más allá de lo visible, de lo físico. Muchas veces, no nos planteamos nuestros propósitos más allá de las supuestas metas que todos y todas deberíamos lograr, más allá de los “debería”. No pensamos en qué queremos realmente, cuáles son nuestras metas o nuestros deseos reales, salidos de nuestra cabeza y no de la televisión o de la cabeza de otras personas a las que queremos satisfacer. Conseguir pareja, conocer gente, viajar, leer, tener hijos, ahorrar, comprar ciertas cosas. De entre los propósitos más repetidos. Calcados con una plantilla válida para cualquiera.

Cuidarnos, por tanto, significa, en primer lugar, escucharnos. Permitirnos darnos voz. Nuestra opinión es la más importante. Cuando no nos escuchamos al plantearnos nuestras metas, es muy probable que al final del año no estemos satisfechos con lo que nos habíamos propuesto. Porque probablemente el intento de lograr esos propósitos no llegue a febrero.

Escucharnos también puede llevarnos a entender que no deseamos hacer una lista de propósitos, tanto si la pensamos cumplir, como si no. Y es igual de válido. Aunque quieran hacernos creer lo contrario, no hacer una lista de propósitos no significa que no tengamos sueños, motivación, ilusiones, energía o determinación.

Cuidarnos es querernos, buscando mantener o mejorar nuestra salud, sentirnos bien y ser felices, estando sanos física y también psicológicamente por muchos años.

Cuidarnos también supone no permitir a otras personas que nos hagan daño. Rodearnos de personas que aporten cosas positivas a nuestras vidas. Darnos la oportunidad de tener relaciones mejores, más satisfactorias y, poco a poco, dejar de lado las que no nos hacen bien. Las que critican, las que comparan, las que odian, las que reclaman. Decidir qué encaja y qué no con nuestro ideal de relación saludable y si es necesario reconfigurarlas.

Perdonar. Y también perdonarnos. El rencor, el odio, la tristeza, la decepción, la culpa no son emociones que nos hagan bien y es nuestra tarea decidir cuidarnos y buscar la manera de alejarlas de nuestra vida.

Permitirnos sentir y experimentar toda emoción que se nos presente y tener paciencia para transitarla, expresarla, aprender de ella.

Dedicar nuestro tiempo a hacer actividades que nos gusten y tratar de hacer las menos posibles por obligación. Nuestro tiempo es nuestro y decidimos cómo ocuparlo para cuidarnos. Darnos un tiempo para nosotros, disfrutar de lo que hacemos y no vivir esperando al momento de poder disfrutar.

Que la forma en que nos hablamos, en que nos dirigimos a nosotros y nosotras sea amable y autocompasiva. Hablar bien a las demás personas cuando nos refiramos a nosotros y nosotras. Castigarnos menos y felicitarnos más.

 Propósitos

 

Atrevernos a luchar por lo que queremos. Sin esperar un momento mejor. Hacer lo posible por actuar a pesar del miedo y vencerlo.

Aprender a querernos como somos. Y si algo no nos gusta, y podemos, trabajar para cambiarlo. Y si no se puede cambiar, cambiar nuestra forma de verlo.

Responsabilizarnos de nuestra propia vida, nuestras emociones y nuestra felicidad. No dejarlas en manos de otras personas, aunque nos quieran, aunque las queramos, aunque confiemos en ellas. Son nuestras.

Todos estos son ejemplos, cada uno deberemos adaptar nuestra lista de propósitos a nuestros deseos y metas. ¿Y si añadimos estos regalos a los que nos hemos hecho estas navidades? Además de cremas, ropa, maquinillas de afeitar, maquillaje, equipación para hacer deporte, depilación láser, joyas, etc.; decidir regalarnos cuidados en otros aspectos de nuestra vida, nos ayudará a seguir mejorando.


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Sobre la autora

Elena Marín

Psicóloga especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Obesidad y Coaching Nutricional e interesada en autoeficacia, empoderamiento y desarrollo personal.

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