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Pensamientos y creencias: ¿Cómo afectan a las relaciones?

Como hablamos anteriormente, a la hora de elegir una pareja existen factores que influyen y que podemos aprender a identificar y tener en cuenta si queremos mejorarlas o estar más satisfechos con ellas. Además de tener en cuenta qué queremos y qué buscamos en una pareja,  un factor igual de determinante, sino más, son nuestros pensamientos.

¿Qué pienso? ¿Cuáles son las creencias y pensamientos que están influyendo directamente sobre qué quiero, qué busco y sobre la forma en que manejo o me comporto y vivo mis relaciones?

Un gran número de creencias y pensamientos forman parte de la manera en que concebimos las relaciones de pareja (y de cualquier tipo) y en cómo, en consecuencia, nos enfrentamos a ellas.

Muchas veces, estos pensamientos condicionan la percepción que tenemos de los acontecimientos y median tanto en nuestras decisiones como, secundariamente, en nuestra felicidad.

Para descubrir si un pensamiento o creencia está afectando negativamente a nuestras relaciones o a nuestra felicidad o satisfacción sobre ellas, podemos:

1. Identificar cuáles son los pensamientos o creencias que influyen negativamente.

En un principio será difícil saber cuáles son los pensamientos y creencias sobre los que debemos preguntarnos, pues, probablemente, estén interiorizados y etiquetados como verdaderos y no veremos la necesidad de prestarles una atención especial.

Sin embargo, en ciertos momentos de las relaciones puede ocurrir que discutamos, algo nos haga daño o tengamos algún tipo de miedo, etc. Podemos aprovechar estos momentos para preguntarnos si hay pensamientos que están mediando en estos hechos y emociones: ¿por qué hemos discutido sobre este tema, ¿por qué esto me está haciendo daño? o ¿de qué y por qué tengo miedo?

Algunas creencias negativas, que probablemente conozcamos, son las siguientes:

“Necesito una pareja para ser feliz”, “cuando tenga una relación todo será mejor.” “Si no tengo pareja no valgo igual” y “si me va mal en mi relación o termina habré fracasado como persona”, así que “si rechazo a X persona, tal vez no encuentre otra pareja después”, por tanto “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Por todo esto, “en el amor hay que aguantar ciertas cosas”, ya que “no todo va a ser bueno”, pero “el amor verdadero todo lo puede, es incondicional”, además yo “sin ti no soy nada” y “no puedo vivir sin ti”.

Si en nuestras creencias está que tener una pareja es algo imprescindible, una meta a lograr en la vida y que esto modifica nuestro valor como personas, probablemente sentiremos miedo de que la relación termine, afectando esta intranquilidad a la manera en que actuamos y a cómo nos sentimos, tanto si tenemos pareja como si no.

Además, en un gran número de ocasiones, las creencias o pensamientos que afectan negativamente a las relaciones suelen iniciar con “debería“. Debería hacer, debería decir, debería pensar, debería sentir, debería darse cuenta, etc. Por ejemplo:

“Debería ser una pareja perfecta”, “Deberíamos estar siempre juntos y/o hacer todo juntos”, “No deberíamos discutir” y más de las creencias identificadas como mitos del amor romántico que trataremos más detalladamente en próximas publicaciones.

2. Identificar la procedencia de ese pensamiento o creencia.

¿Es algo que realmente deseamos o nos viene impuesto por nuestra familia, grupo de amigos, la sociedad, etc.?

A lo mejor no nos hace daño directamente o no es algo que deseemos, sin embargo, sabemos que a otras personas si les molestaría o no estarían de acuerdo o lo criticarían. Por ejemplo:

 “En la próxima relación familiar volverán a preguntarme si ya tengo pareja, a ver qué les digo o mejor no voy para evitarlo“

“¿Qué van a decir si me separo?”

“No puedo estar con alguien que mi familia no apruebe”

De nuevo, si ponemos nuestra felicidad en manos de otras personas, ni lograremos ser felices ni hacerlas completamente felices a ellas.

3. Preguntarnos sobre ese pensamiento, ¿es algo que nos favorece o nos perjudica?

Existen pensamientos acerca de las relaciones que influyen sobre éstas que podría pensarse que son negativos para las mismas, pues pueden hacer que se terminen, pero que no son negativos en cuanto a nuestra felicidad (porque nuestra felicidad es nuestra, no de otra persona, somos personas individuales, no sólo una pareja).

No es lo mismo pensar que una pareja debe hacerte bien, tratarte bien y aportar algo positivo a tu vida (favorece), a pesar de que, en caso de que no sea así sería negativo para la pareja como unidad; que tener pensamientos como los mencionados en anteriores apartados, como que nuestra pareja tenga la obligación de hacernos felices, estar pendiente de todo lo que queramos y esperemos de ella, incluso adelantarse a nuestros pensamientos y deseos (perjudica, porque difícilmente esto se hará realidad).

De nuevo, conociéndonos en nuestras emociones y pensamientos, podremos sentir mayor seguridad sobre nuestras elecciones y decisiones y así estar más cerca de la satisfacción en nuestras relaciones.


¿Qué piensas sobre este tema? Comparte si te ha gustado o conoces a alguien a quien pueda interesarle y comenta si quieres dejar tu opinión.

Sobre la autora

Elena Marín

Psicóloga especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Obesidad y Coaching Nutricional e interesada en autoeficacia, empoderamiento y desarrollo personal.

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2 Comentarios

  • Hola Elena. Es un placer retornar del verano leyéndote, pensar sobre el tema y releer la propia experiencia y la observada en el entorno respecto a tantos “debería”… en el ámbito de pareja y en otros… Y dudar si los debería pensados o sentidos vienen de fuera o son una especie de “refugio” que permite posponer decisiones …
    Buen tema, en todo caso, para una misma y comentar con otras personas. A pesar del calor que en Sevilla no da tregua.

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