elegimos enamoramos

No elegimos de quién nos enamoramos: ¿o sí?

Es bastante probable que hayamos escuchado más de una vez la frase “No elegimos de quien nos enamoramos”.

Entender que no elegimos de quien nos enamoramos supone que:

    • no tenemos ninguna responsabilidad sobre la elección de las personas de la que nos enamoramos.
    • el amor es totalmente impredecible (al no poder elegirlo, no podemos prever ni planear cuándo ocurrirá ni evitar que ocurra).
  • tampoco tenemos ningún tipo de control sobre la situación.

Enamorarse no es una decisión como tal. No es algo que sea fácil proponerse y luchar por ello hasta lograrlo. Por mucho que pongas todo tu empeño. No suele funcionar así. Eso está claro.

Una persona puede darse cuenta de que está enamorada repentinamente, sin esperarlo. Cuando ya no parece haber vuelta atrás. Ha llegado sin llamarlo, sin esperarlo, sin buscarlo, incluso sin quererlo. Arrasando y contra todas las resistencias. Puede ser.

Así parecería que la elección de pareja es un acto totalmente inconsciente.

Pero, ¿de verdad no tenemos ninguna responsabilidad ni control?

En caso de que, de un segundo a otro, inconscientes de la situación y sin ningún tipo de control pudiéramos enamorarnos profundamente de alguien con quien no tenemos nada en común, con quien no nos llevamos bien, o alguien con quien acabamos de cruzarnos por la calle… sería bastante terrible.

El descontrol da miedo. Es de lo más normal que, si no sentimos tener un mínimo de responsabilidad sobre la elección de una pareja, sintamos inseguridad.

Por suerte, la elección de una pareja no se escapa totalmente de nuestras manos. Viene determinada por varios factores que podemos aprender a tener en cuenta.

¿Cómo podemos sentir mayor seguridad, responsabilidad y sensación de control? ¿Cómo evitamos enamorarnos y emparejarnos con alguien que no es lo que buscamos?

Podemos hacernos las siguientes preguntas:

1. ¿Qué quiero para mí?

Para saber qué queremos, es imprescindible conocernos y querernos.

    • Cuando nos queremos siempre vamos a buscar lo mejor para nosotros, no aceptando menos.
    • Al no querernos, rechazamos los cumplidos, no sentimos real la preocupación de otros, no creemos merecer su ayuda. Rechazamos el amor de los demás.
  • Si no nos queremos, difícilmente daremos abiertamente opiniones y comunicaremos necesidades al no creerlas importantes ni merecedoras de ser escuchadas.

Aceptamos para nosotros lo que sentimos merecer.

Es por esto que una buena autoestima y un buen autoconocimiento son tan importantes.

¿Qué quiero, qué no quiero, qué estoy dispuesto a ofrecer de mí, qué estoy dispuesto a aceptar de la otra persona? ¿Qué busco de una pareja?

Cada persona es diferente, tiene unas creencias, valores e intereses diferentes y por tanto buscará características distintas en una potencial pareja.

¿Qué es importante para mí? ¿Cómo me gustaría que mi pareja fuera, que le gustara, que quisiera para su vida? ¿De qué manera me gustaría que pensara? ¿Cómo me gustaría que se comportara conmigo, con otras personas, con los animales? Lo que sea. Son nuestros “requisitos”.

Cuando tenemos claro qué queremos, sabemos también qué estaríamos dispuestos a obviar y de qué, definitivamente, no podríamos prescindir.

Es importante conocernos bien y querernos como somos antes de intentar conocer y querer a otra persona.

2. ¿Qué busco?

Además de saber qué queremos, debemos preguntarnos qué es lo que estamos buscando en una pareja, es decir, qué esperamos que aporte a nuestra vida.

Podemos estar buscando alguien con quien compartir; alguien de quien recibir apoyo; alguien que nos complete o cubrir una necesidad, ya sea emocional, evitando sentirnos mal por no tener pareja y eliminando el miedo a la soledad, o social, deshaciéndonos de comentarios y cumpliendo con un objetivo supuestamente necesario en la vida.

Muchas de las anteriores pueden llevarnos a empezar una relación no porque hayamos encontrado a alguien que cumple con las características que buscamos, sino por tener a alguien a nuestro lado. Por necesidad. Sin requisitos previos.

Cuando buscamos pareja por necesidad, con urgencia, realmente importa menos quien sea esta persona. Y, lógicamente, es fácil que no resulte como pensábamos que sería.

Pretendiendo que una relación solucione nuestros problemas, que una persona nos dé el amor que no nos tenemos, llene un vacío o complete la mitad de la naranja que nos sentimos, estamos poniendo en sus manos nuestra felicidad.

Al poner nuestra felicidad en manos de otra persona que nos complete, ésta dependerá, en al menos un 50%, de algo que no podemos controlar y de lo que no somos responsables.

Además, pueden llevarnos a elegir a una persona con el objetivo de moldearla hasta cumplir nuestros requisitos, lo que suele producir bastante frustración. El amor no se trata ni de amoldar a otra persona a nuestros requisitos ni de amoldarnos al gusto de otra persona. Es coincidir con alguien que es lo que buscas y que busca alguien como tú.

El curso de una relación dependerá de las razones por las que se inicia.

Por todo esto, sí, de alguna manera tenemos elección sobre las personas de las que nos enamoramos.

Conociéndonos en nuestras emociones, pensamientos y requisitos; queriéndonos primero, trabajando para ser personas completas por nosotras mismas; tratando de solucionar nuestros problemas sin esperar que nadie lo haga… Todo esto nos hará sentir mayor seguridad y así a sentir nuestras elecciones más acertadas cuando nos enamoramos.


¿Qué piensas sobre este tema? Comparte si te ha gustado o conoces a alguien a quien pueda interesarle y comenta si quieres dejar tu opinión.

Sobre la autora

Elena Marín

Psicóloga especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Obesidad y Coaching Nutricional e interesada en autoeficacia, empoderamiento y desarrollo personal.

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3 Comentarios

  • ¡Hola Elena, te echábamos de menos¡ Estupendo leerte de nuevo y que tus palabras nos lleven a reflexionar sobre cuestiones profundas, como esta de enamorarse … y de la responsabilidad que nos compete a cada persona en la elección… Y en plenas vacaciones o a punto de ellas, cuando pareciera el tiempo de la “locura permisible” en este campo…
    Gracias y buen verano.

  • ¡Hola Elena, te echábamos de menos¡ Estupendo leerte de nuevo y que tus palabras nos lleven a reflexionar sobre cuestiones profundas, como esta de enamorarse … y de la responsabilidad que nos compete a cada persona en la elección… Y en plenas vacaciones o a punto de ellas, cuando pareciera el tiempo de la “locura permisible” en este campo…
    Gracias y buen verano.

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