heroína

LA HISTORIA DE UNA HEROÍNA: CARTA A MI MEJOR YO DE UNA CHICA QUE SUFRE UN TCA

Este testimonio, que os presentamos a continuación, es esa pequeña luz que empieza a verse al final del túnel tras muchas sesiones en la consulta de nutrición y en la de psicología o, lo que es lo mismo, tras muchos meses de esfuerzo y trabajo incesante por parte de esta paciente y de su familia. Por privacidad de la misma, todos los nombres relativos a la paciente o su entorno que aparecían en el texto original han sido sustituidos por nombres ficticios.

Desde aquí, le agradecemos enormemente su consentimiento ante la publicación de este texto ya que estamos seguras de que ayudará a que otras personas que están pasando por lo mismo puedan sentirse identificadas y les inste a persistir en su lucha para salir de ello. Gracias por ser una luchadora nata y enseñarnos tanto en este camino que, aunque aún no ha terminado, ya empieza a tomar otro matiz.

Os aseguro, que es imposible no emocionarse:

MI MEJOR YO

Lo que voy a redactar ahora, lo guardaré sobre el papel para siempre, y éste permanecerá conmigo cuando lo necesite, para recordarme lo fuerte que soy.

Martina, seguramente tendrás que leer esta carta mil veces más, pero eso no tiene que asustarte, es normal. Con lo que te tienes que quedar es con la Martina que está escribiendo esto (tú hace unos días, la misma). Esa Martina que se enfrentó a lo que lleva temiendo día a día desde hace un año, y aquí sigo. Si ahora mismo tienes ganas de desaparecer del mundo, no te preocupes que sé que sensación es, pero ya te digo yo que eso no te lleva a ninguna parte, por ello te recordaré lo que pasó hace unos días. Ya sabes cómo empieza la historia… Tú con tu horrible ansiedad, cómo no. Pero no termina como todas.

Venías de darte una vuelta con tu hermana y sus amigas, y fueron todas a merendar a una pastelería, ¿recuerdas? Por si se te había olvidado, lo único que hacías era pensar en esa cosa empalagosa que tenías delante. No quiero subestimar esa sensación, pero cuando lo pienso más detenidamente me parece una tontería, aunque sé que no es fácil. En fin, por donde iba; naturalmente como es de esperar, después de tomarte el dulce te sentiste mil veces peor. Sentías que habías subido de peso en eso 30 minutos, andabas y te notabas con más kilos, qué tontería. Aunque parezca contradictorio, en ese momento te entraron ganas de calmar esa maldita ansiedad, y sí, tenías pensado hacerlo con comida, no sé por qué. A lo mejor a otra persona le daría igual comer para acallar sus problemas, pero a ti te encanta cuidarte, haces deporte y te gusta el estilo de vida saludable, ¿no? Por eso, esos atracones no iban contigo, iban con tu ansiedad, que no es lo mismo.

La sensación de después de un atracón es horrible, y supongo que sabrás cual es (y jamás se te olvidará). Esas ganas de desaparecer, de sentirte destruida para siempre, de abandonarte, de odiarte, de meterme en una caja oscura y empezar a llorar. Sí, es horrible. Entraste en el supermercado a ahogar tu ansiedad en dulces… Y sí, era yo.  No paraba de recordar la sensación que me esperaba después, y eso me ponía peor, porque sentía que si no me comía todo lo que pudiera no me iba a calmar. Pero… ¿acaso cuando lo comía me sentía mejor? Jamás. Sin saber por qué, ese pensamiento vino a mi cabeza muy fuerte, aunque la angustia seguía ahí: “Martina, salir de un TCA no es fácil, si no, nadie los conocería”. Mi vida es muy larga, y estoy dispuesta a hacer el esfuerzo que sea durante años si hace falta para pasar los 70 años restantes feliz. Ese era mi momento.

Mi mano temblando, yo con los ojos brillantes me dije “Esto no es para mí”. A mi no me define un chocolate, me define mi curiosidad por todo, por la música, la alegría que transmito a mis padres, mi relación con mi hermana, mi capacidad de escuchar…

¿Le cobro? -Escuché en medio de mi discursillo mental una voz de un chico joven.

Hasta aquí llegué.

No déjelo, me he confundido. -El hombre me miró pensando que si era imbécil, pues a mí se me dibujó una sonrisa.

Allí dejé esos estúpidos dulces que ni sienten ni padecen, junto con todos sus amiguitos, que no me hacían ningún bien. Una tableta de chocolate que ni me ve, ni sabe quién soy y ni siente no me va a controlar a mí. Que le den.

Por si no te acuerdas, empezaste a llorar como una tonta, y no, la ansiedad no te aumentó como tu pensabas, es más, llorabas de felicidad. No pudiste evitar llegar a tu casa y ponerte a gritar como una loca de la emoción, y comentarle a Cristina lo que pasó, pues tenías que decírselo a alguien. ¡Era algo super importante! Cuando llegaron papá y mamá, con la voz temblorosa le contaste lo sucedido sintiéndote una heroína, y la niña más feliz de este universo. No pudiste evitar estallar y llorar con el corazón encogido mientras te abrazaban y te decían que estaban orgullosos de ti, y lo fuerte que eras. Y para celebrarlo, te fuiste a correr como cada domingo y liberar más endorfinas, si es que era posible.

Y tú, que estás leyendo, eres la misma a la que le sucedió esto, aunque no te lo creas. No te digo que fuera fácil, para nada. Si sientes que no puedes, recuerda que yo también lo sentía, y aquí estoy con mi psicóloga, a mi lado y las dos super felices y orgullosas por el trabajo en equipo.
 
Y, por cierto, cuando sientas que no puedes más, piensa en todos los que te quieren, mamá, papá, mi hermana, abuela, mi tata, mi psicóloga, y sobre todo, tú misma. Como te quieres como a nadie y eres mucho más que un atracón, léeme cada vez que pienses lo contrario y decaigas (y no te machaques, que es normal). Pero pase lo que pase, todos están contigo Martina, y sobre todo yo, tú vaya. Quiérete mucho, y se la Martina que quieres ser: saludable, divertida y única, sobre todo. Te quiero muchísimo, no lo olvides.


Este texto, nos lo ha enviado nuestra compañera Cristina Ortiz.

Como nos cuenta nuestra compañera Cristina, salir de un TCA no es nada fácil. El camino suele ser largo, tedioso y lleno de piedras que sortear. Y no solo es duro y agotador para la persona que lo sufre, sino también para toda su familia.

Por ello, en primer lugar, es importante acudir a los profesionales adecuados para tratar esta problemática de la conducta alimentaria, pero, sobre todo, para que puedan informar a la familia acerca de todo aquello que gira en torno a un TCA  y por qué quiénes lo sufren actúan de una determinada forma u otra. Esto resulta fundamental ya que muchas veces, el entorno familiar no comprende muy bien porque la persona actúa de esa manera, se desbordan y desesperan (una reacción común de las personas ante situaciones que no controlamos o que no entendemos y que además, ponen en riesgo la salud de nuestros seres queridos) y pueden influir de forma negativa en el transcurso del tratamiento.

Sin duda, hay algo que tenemos que dejar claro desde el principio: hay que tener paciencia. El tratamiento de un TCA no es algo que vaya a durar semanas, ni siquiera meses. Por eso, es importante focalizar la atención del paciente y los familiares en los pequeños cambios que se van realizando a corto o medio plazo, más que hacerlo en la meta final. Si no, puede llegara ser desesperante.


Si queréis tener más información sobre nuestra compañera Cristina Ortiz os dejamos lo siguiente:

Graduada en psicología con máster en Psicología General Sanitaria, máster en Psicología del Deporte y la Actividad Física y con formación en el campo de la Psiconutrición. Podéis ver sus posts o pedirle información sobre cualquier tema relacionado con la psicología que os interese en los siguientes enlaces:

 

Sobre la autora

Irene Arroyo

Psicóloga Sanitaria especializada en el ámbito de la alimentación, los Trastornos de la Conducta Alimentaria y la Obesidad. Interesada en el autoconocimiento y la resolución de problemas cotidianos.

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11 Comentarios

    • Muchas gracias Isabel. Sabemos que impresiona, pero es la realidad de muchas personas y es importante concienciar y sensibilizar a la población, además de tratar de ayudar a todo aquel o aquella que en algún momento se haya sentido identificado. Gracias a ti por leerlo y dejarnos un comentario. ¡Un saludo!

  • Me parece marivilloso la capacida de superación. Un gran ejemplo.
    Gracias por mostrarnoslo, con ayuda la salida se puede encontrar.
    Gracias al genial trabajo que hacen los psicólogos.

    • Muchas gracias por tu comentario Gloria. Y muchas gracias a Cristina Ortiz, maravillosa psicóloga que nos concedió el honor de hacer público este testimonio que esperamos que ayude a muchos pacientes y a sus familias. ¡Un saludo!

  • Todo un ejemplo de superación y constancia. Gracias por ser un ejemplo para otras y principalmente para ti misma.
    Sigue queriéndote mucho cada día.

  • Con los pelos de punta y lágrimas en los ojos he terminado de leerlo. Increíble lo que la mente humana puede llegar a conseguir despues de verlo todo perdido, de creer que el tunel no tiene final y cuando menos te lo esperas…
    Cariño enhorabuena! A ti y a todas las personas que han puesto su granito de arena para que te sintieras tan… VIVA! 😁

    Por cierto, no dejes de escribir lo que sientes cada dia, yo lo hago en una pequeña libreta que un dia me regaló una buena amiga y créeme que ayuda muchísimo.

  • Con los pelos de punta y lágrimas en los ojos he terminado de leerlo. Increíble lo que la mente humana puede llegar a conseguir despues de verlo todo perdido, de creer que el tunel no tiene final y cuando menos te lo esperas…
    Cariño enhorabuena! A ti y a todas las personas que han puesto su granito de arena para que te sintieras tan… VIVA! 😁

    Por cierto, no dejes de escribir lo que sientes cada dia, yo lo hago en una pequeña libreta que un dia me regaló una buena amiga y créeme que ayuda muchísimo.

  • Simplemente impresionante, no solo tu familia debe estar orgullosa de ti y tus logros, me voy a incluir en ese grupo de personas que están orgullosas de tus logros. Sigue así, mantente fuerte en cada decaída y lograrás eso y mucho más. ENHORABUENA CAMPEONA!

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