fantasía

La fantasía “cuando esté delgado/a”: ¿En qué consiste?

La fantasía, como término general según la RAE, es:

  • Facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.
  • Grado superior de la imaginación; la imaginación en cuanto inventa o produce.

En particular, la fantasía “cuando esté delgado/a” se refiere más a la reproducción de imágenes futuras donde la persona se representa con un peso ideal y, por ende, una vida magnífica. Esta fantasía se basa en la convicción de que el estar delgado o delgada hará que nuestra vida gire de forma radical y nos permitirá ser felices.

Quizás, esto ocurra porque nos comparemos con personas que están delgadas y despejemos la siguiente incógnita:

Laura———————-Está delgada————————Es feliz.

Yo—————————–?????——————–Quiero ser feliz.

Entonces, ¿qué es lo que me falta a mí para ser feliz?

Es un error pensar que el simple hecho de estar delgado/a hará que nos convirtamos en alguien feliz. Por lo tanto, vamos a tratar de desmontar esta idea con este mismo ejemplo:

En el caso de Laura, podemos observar que está delgada pero, ¿en qué nos basamos para decir que es feliz?

Algunas respuestas “más tradicionales” podrían ser las siguientes: su familia y sus amigos la quieren, tiene un puesto de trabajo, tiene una pareja que también es físicamente muy atractiva, etc.

Otras “más actuales”: tiene muchos seguidores en redes sociales, sube muchas fotos a redes sociales en las que se la ve feliz, tiene muchos “likes” y comentarios en sus fotos, etc.

Y, de todo lo anterior, ¿qué depende del aspecto físico?

Entre las respuestas tradicionales, afirmar que su familia y amigos la quieren por estar delgada sería algo así como reconocer que una persona con sobrepeso no merecería el amor y cariño de familiares y amigos. Ahora bien, ¿conocéis a alguna persona que no quiera a un amigo o familiar únicamente por ser “gordito/a”?

Lo dudo.

En cuanto al trabajo, afirmar que tiene un puesto de trabajo porque está delgada sería como negar el derecho a trabajar a personas que no lo estuvieran. Pero, ¿habéis visto alguna vez a alguien con sobrepeso desempeñando un puesto de trabajo?

Apuesto a que sí.

Respecto a la pareja, sin más preámbulos, ¿pensáis que sólo tienen derecho al amor las personas que están delgadas?, ¿conocéis a alguien con sobrepeso que tenga pareja? Es más, ¿conocéis a alguna pareja en la que uno de ellos sea físicamente muy atractivo y el otro no?

El tema de la pareja a lo mejor es más controvertido: ¿qué os hace pensar que es feliz? En esta pareja, además de multitud de situaciones que pudieran ser reflejo de una buena relación sentimental, podrían ocurrir muchas otras que indicaran lo contrario: maltrato psicológico o físico, manipulación, infidelidades, desconfianza, celos, peleas constantes…

El tema de la influencia que tienen las redes sociales sí puede relacionarse más con el aspecto físico, aunque poco tenga que ver con la felicidad. Pero ésta debe ser tratada con más detenimiento en una publicación diferente.

Además, volviendo a lo anterior, ¿sabemos si es feliz en su trabajo?, ¿percibe el cariño de sus familiares y amigos?

Por todos estos motivos, es absurdo pensar que la relación entre estar delgado y ser feliz es de “causa-efecto”. Pero parece que es algo que nos cuesta asumir a muchos de nosotros. De hecho, hasta aquel que ha perdido peso en anteriores ocasiones y ha podido dilucidar que no ha encontrado el sendero de la felicidad, sigue manteniendo esta idea. Porque es la fantasía de estar delgado lo que la alimenta. Porque la fantasía de estar delgado tiene más poder que estar delgado.

“Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca”, Friedrich von Schiller.

Porque si muchos de nosotros pensamos que no tenemos derecho a que nos quieran, o a encontrar un trabajo, o a tener pareja por el simple hecho de no estar delgados; podemos crear la fantasía de que cuando consigamos este objetivo, conseguiremos de golpe todas estas cosas. Y es verdad que hay algo que conseguir, pero no es cambiar el peso, sino modificar la idea de que no podemos tener todas estas cosas siendo tal y como somos.

Además, el problema de la fantasía es que nos aleja del presente y no nos permite afrontarlo ni disfrutar de lo que somos y de cómo somos.

Porque pensad, ¿qué es lo que hace que los demás nos quieran?, ¿y que consigamos un trabajo?, ¿y que tengamos una pareja?

La mayoría de las veces la solución está en ser nosotros mismos.

No hay ninguna poción mágica: Un grupo de personas puede querernos por algún motivo por el que otro grupo de personas no nos querría. Al igual que una pareja. Y, para trabajar, habrá lugares donde demos el perfil y otros en los que no. Es decir, podríamos ser aptos para un trabajo por un motivo y no serlo para otro por el mismo motivo.

Eso sí, algunos aspectos “generales” que podrían ayudarnos a conseguirlo serían: gozar de un buen sentido del humor, dar cariño y apoyo a los demás, ser generoso y humilde, ser proactivo y trabajar duro, etc. Y, a veces, tener un golpe de suerte.

Por todo ello, no debemos buscar la felicidad a partir del peso. No podemos olvidar que el peso no deja de ser un número. Igual que la estatura o el pie que calzamos. Incluso que la edad, porque la edad tampoco nos define. Y, perder peso, puede ayudarnos a mejorar nuestra salud (siempre que realmente sea algo que necesitamos) y a sentirnos más ligeros, ágiles y cómodos en nuestro cuerpo, pero no va a traer la felicidad consigo. Nosotros somos mucho más que un cuerpo delgado, un número o una talla. Potenciemos, entonces, todo lo demás y centrémonos en nuestro presente para crear nuestra propia felicidad.

Sobre la autora

Irene Arroyo

Psicóloga Sanitaria especializada en el ámbito de la alimentación, los Trastornos de la Conducta Alimentaria y la Obesidad. Interesada en el autoconocimiento y la resolución de problemas cotidianos.

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4 Comentarios

  • Me siento muy identificada. Más de una vez he estado a dieta porque pensaba que la vida me iría mejor si adelgazara. Y mientras intentaba conseguir ese objetivo me olvidé de muchos otros que son los que me hacían verdaderamente feliz. Gracias por la publicación. Un saludo!

  • Tienes mucha razón Irene. En mi caso, pasó justo lo contrario. Perdí peso porque ocurrió un suceso negativo en mi vida personal. En esos momentos yo era de todo, menos feliz. Gracias por la publicación y espero que sirva para concienciar a todo aquel. Que tenga esta fantasía. ¡Un saludo!

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