insatisfacción corporal

Insatisfacción corporal: Cómo nos afecta y cómo superarla

La insatisfacción corporal es un tema que preocupa mucho actualmente por el creciente valor que se otorga al cuerpo y a la apariencia física en nuestra sociedad en los últimos años.

Derivado de los modelos de belleza impuestos, es común que muchas personas nos sintamos insatisfechas con nuestra imagen.

La imagen corporal es la representación mental que cada persona tiene sobre su propio aspecto físico. Depende, en parte, de nuestra propia valoración, de cómo nos vemos, sentimos y pensamos de nosotros mismos. Además, la configuración de nuestra imagen está influenciada por las personas que forman parte de nuestro entorno y por la sociedad en general.

Podría decirse que es incluso fácil que, en algún momento de nuestras vidas, nos sintamos condicionados y hasta presionados por el ideal de imagen corporal, lo cual lleva a la insatisfacción corporal. Estamos rodeados de mensajes que hablan de cómo debería ser el cuerpo perfecto y de cómo, supuestamente, éste nos hará felices más allá de cualquier cosa.

Los criterios o cánones de belleza que promueven y difunden los medios de comunicación para las empresas buscan crear una duda en nosotros. Su objetivo es vender un producto y, para ello, como el marketing manda, es necesario crear en el consumidor una necesidad. Así, buscan que creamos que nos hace falta esa crema para reducir centímetros, ese blanqueador para tener una sonrisa más bonita, esa pastilla para quemar grasa, ese tinte para tapar las canas, esa faja para marcar cintura, ese desodorante y perfume para oler bien, ese maquillaje para cubrir las “imperfecciones”, ese bronceado uniforme, ese push-up, ese antiarrugas, ese potenciador de la musculatura.

¿Realmente somos tan “imperfectos”?

Algo “perfecto” se define como “lo que tiene todas las cualidades requeridas o deseables”. En el caso que tratamos, ¿requeridas o deseables para qué? O ¿para quién? La imagen física no debería tener que cumplir ningún objetivo más allá de los de salud.

Claramente no es que seamos imperfectos. Simplemente, a las empresas que venden productos de alimentación, cosmética, estética o moda, les interesa hacernos sentir inseguridad. Nos muestran imágenes ideales, normalmente retocadas, asociadas a eslóganes o actitudes de éxito para crearnos la idea de que debemos ser de esa manera para triunfar. Y que no lograremos nada en la vida hasta que logremos ser “perfectos” y “perfectas”. Y la perfección en la imagen física no existe.

También, a lo largo de nuestra vida escucharemos de otras personas a nuestro alrededor comentarios, críticas y burlas relacionadas con nuestro aspecto físico o el de otras personas. La imagen corporal es un recurso bastante fácil para herir a alguien y bastante susceptible de ser blanco ante la insatisfacción.

A veces pasa que, cuando no estamos satisfechos con algún aspecto de nuestra vida, ya sean situaciones personales, relacionales, laborales, sociales, etc., y aunque esto no tenga que ver con nuestra imagen corporal, asociamos la “solución” de los problemas con un cambio físico. “Si adelgazo me sentiré con más confianza, con más poder y seré más capaz de hacerme valer”.

¿Realmente existe una conexión?

La insatisfacción corporal que lleva a una valoración negativa de nuestro físico. Daña nuestra autoestima y autoconcepto, provocando una autoexigencia con respecto a la propia figura que nos puede llevar a pensar que para sentirnos mejor, más valorados y más aceptados deberíamos cambiar nuestro cuerpo.

¿Cómo superamos esta insatisfacción?

1. Potenciar una buena autoestima y un buen autoconocimiento. Sobre todo cuando son otras personas quienes “atacan” haciendo uso del físico para avergonzarnos, hacernos sentir mal, atacarnos o debilitarnos. En lo posible, rodeémonos de personas que nos quieran y nos respeten.

2. Trabajar para sentirnos mejor. Cuidando lo que nos decimos, como las afirmaciones que hacemos de nosotros mismos ante el espejo y cuando hablamos con otras personas. Tratándonos con autocompasión podemos mejorar cómo nos vemos y disminuir nuestra insatisfacción corporal como consecuencia. También realizando actividades físicas y lúdicas que potencien nuestro el bienestar, practicando la relajación o comiendo de manera saludable. Para mejorar nuestra seguridad corporal será importante aceptarnos, querernos, cuidarnos y gustarnos.

3. Valorarnos por lo que nos diferencia. Nuestra valoración general no debe basarse únicamente en nuestra imagen física. Somos mucho más que lo que se ve a simple vista. En cuanto a lo físico, si todos fuéramos iguales sería difícil demostrar cuán únicos somos. Si todos fuéramos iguales se perdería la diversidad, lo exótico, la novedad. Perderíamos la capacidad y la posibilidad de admirar la belleza individual.


¿Qué piensas sobre este tema? Comparte si conoces a alguien a quien pueda interesarle y comenta si quieres dejar tu opinión.

Sobre la autora

Elena Marín

Psicóloga especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Obesidad y Coaching Nutricional e interesada en autoeficacia, empoderamiento y desarrollo personal.

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3 Comentarios

  • Totalmente de acuerdo con todo,es tambien necesario escribir sobre este tema. A veces nos vemos a nosotros mismos con los ojos de otras personas.
    Buenos consejos para acabar con la insatisfaccion , lo dificil es ponerlo en practica sin desesperarnos.

    😉

  • No está mal la propuesta que haces Elena: conocerse y aceptarse, verse hermosa cada persona siendo como es y sin que haya “modelos” o “cánones y medidas” impuestos desde la industria de la moda, de la alimentación, de la cosmética… con una publicidad machacona cuyo único objetivo es crear insatisfacción respecto al aspecto físico de cada quien y prometer imposibles a través del consumo de no importa qué, porque nunca es suficiente… Me gusta que invites a la reflexión, al autoconocimiento, a la salud física y anímica. Es un reto frente a la presión de lo externo, frente a esa publicidad engañosa, frente a depender tanto de la imagen que olvidemos quienes somos. “Aceptarnos, querernos, cuidarnos y gustarnos” ¡ahí es nada¡ ¡menuda revolución propones¡… ¡Ea, pues a ello, poquito a poco y sin paso atrás, queriéndonos…¡

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