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Autoconocimiento: Cómo evitar que las opiniones ajenas definan quien somos

Cuando conocemos a una persona es fácil empezar a hacerse una opinión creada de la primera impresión. Nos hacemos ideas preconcebidas, hacemos juicio y, como hemos hablado previamente, creamos expectativas y prejuicios.

Nosotros, evidentemente, también hemos sido, somos y seremos blanco de estas ideas, juicios, comentarios, opiniones o críticas. Inevitablemente.

 

Para evitar la crítica, no hagas nada, no digas nada, no seas nada“.
Elbert Hubbard

Seremos objeto de la opinión de muchos acerca de cómo somos, qué decimos, cómo pensamos y cómo nos comportamos. En algún momento, por parte de familiares, amistades, profesores, compañeros de clase o trabajo, vecinos o cualquier persona con la que tengamos un mínimo de contacto, se nos pondrán etiquetas y recibiremos comentarios, críticas e incluso insultos.

El problema aparece cuando este hecho nos condiciona hasta el punto de que nos hace dudar sobre nuestra realidad, nos hace daño, nos incomoda, nos dificulta ser nosotros mismos y mina nuestra libre actuación y nuestra autoestima.

El caso es que no somos lo que otros piensan que somos.

Somos quien somos por lo que nosotros sabemos que somos, no por lo que los demás piensan de nosotros.

Si dejamos que la opinión de otros defina quienes somos es fácil que:

    • Terminemos creyéndolo y comportándonos como dicen que somos, porque “al fin y al cabo hagamos lo que hagamos van a pensarlo”. Este es el ejemplo de personas a quienes se pone una etiqueta sobre la que después actúan o sobre la que se escudan. En la niñez: “Es que siempre me porto mal”. En la adolescencia: “Como piensan que paso de todo para qué me voy a esforzar”. En la adultez: “Si dices que soy así, a estas alturas, no voy a cambiar”.
  • Necesitemos del consejo de otros pues nos costará tomar nuestras propias decisiones al no saber qué queremos realmente.

Es cierto que, a veces, los comentarios, críticas o consejos de otras personas nos ayudan a tener otros puntos de vista a la hora de valorar una situación y, por tanto, debemos escucharlos y tenerlos en cuenta. Pero esto no significa que debamos actuar conforme a estos, sin plantearnos o preguntarnos qué pensamos nosotros al respecto. Es diferente saber aceptar consejos de no saber actuar sin ellos. Y, por supuesto, no significa que debamos poner en manos de otros nuestra valoración sobre nosotros mismos.

¿Cómo evitamos que la opinión de otros defina quiénes somos?

Conociéndonos mejor que nadie. Así tendremos la seguridad de que, si lo que nos dicen no coincide con lo que pensamos o con la realidad, no nos hará dudar. El autoconocimiento es esencial.

Cuando nos conocemos, con nuestras virtudes y defectos, estamos satisfechos con nuestras decisiones, comportamientos y elecciones; orgullosos de nuestros gustos; tranquilos con cómo resolvemos lo que nos pasa y felices con lo vivido porque, aunque en su momento algunas no fueran las decisiones acertadas, hicimos lo que pensábamos que era lo mejor y aprendimos de ello; cuando sabemos que hemos tenido el valor de superar y modificar lo equivocado o con lo que no estábamos contentos… lo que otros digan no importará demasiado (¿quién es él o ella para opinar de lo que no conoce?). Todo esto nos hace ser la persona que somos (una que nos encanta) y el autoconocimiento nos hace ser conscientes.

Además, tendremos más facilidad para modificar lo que no nos gusta. Pero no porque otros piensen que es criticable. Si a mí me gusta y estoy satisfecho con mi forma de ser y actuar, que los demás digan misa.

Tampoco necesitaremos pedirle al exterior que nos defina, que nos digan qué deberíamos hacer o decir ante una situación. Sabremos con más facilidad qué decir o hacer porque estaremos siguiendo nuestros objetivos. Nuestros gustos, nuestros deseos, nuestras decisiones son nuestras. No esperemos que nadie los descubra por nosotros. La felicidad no llegará de la mano de los otros. Todo eso solo servirá para hacernos dependientes.

Un buen autoconocimiento es ideal para poder decir “lo que otros piensen o digan de mí no me define”. Al yo conocerme mejor que nadie y tener la seguridad de que es así, lo que otros digan o piensen nunca será más verdadero que lo que yo pienso. Está en nosotros buscar conocernos cada día más para lograr a acercarnos un poco más, a pesar de los contratiempos e inconvenientes, a la felicidad.


El verdadero valor del anillo. Déjame que te cuente. Jorge Bucay.

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Sobre la autora

Elena Marín

Psicóloga especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Obesidad y Coaching Nutricional e interesada en autoeficacia, empoderamiento y desarrollo personal.

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8 Comentarios

  • Una vez más me interesa tu artículo Elena, y tras la primera lectura, pienso que vale la pena una relectura tranquila, despacito, pensando y sintiendo cada párrafo, relacionándolo con una misma, con lo vivido y lo por vivir.
    Agradezco leerte y comentar cuanto dices.

  • Elena, tus artículos están impregnados de profundidad y reflexión serena sobre el ser humano. Te felicito porque a tu juventud unes sabiduría.

  • Diáfana, Elena, en tu análisis. Apuntaría aquí que, en la mirada al interior, en el viaje introspectivo, caben muchas encrucijadas que es necesario sortear del mejor modo.

  • Vuelvo a estar de acuerdo contigo, como bien dices “lo que otros piensen o digan de mí no me define”, es bueno decírnoslo a menudo. Tus reflexiones siempre me ayudan.

  • Elena, es el segundo artículo que leo, acabo de leer el tercero, y me asombra y sobre todo admiro que con tu edad tengas esa profundidad de análisis y esa claridad de exposición. Llegas muy dentro y consigues al leerte, que nuestra mirada, sin asustarnos, cada vez profundice un poquito más. Gracias por ser así.

  • Me gusta tu idea Elena . La necesidad de reconocimiento a veces nos empobrece y puede llegar a paralizarnos .
    Recién pasado el 8 de marzo , quizás sería buen tema tratar la necesidad -impuesta socialmente y asumida personalmente- de las mujeres de esta aceptación externa que puede hacernos caer en una búsqueda de perfección imposible fuente de permanente insatisfacciones personales.

  • Buen artículo, en el que vuelves a plantear de un tema de gran importancia en nuestros jóves: la influencia del pensamiento de los demás en su propio concepto y en su autoestima. Me ha gustado y hecho pensar.

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